Le Petit Prince !
La obra de Antoine de Saint-Exupéry es un clásico de la literatura universal. Escrito en 1943 y traducido hoy en día a más de 80 lenguas, es una obra que nos hace experimentar algo más que un simple cuento para niños.
No haré aquí y ahora un resumen del fabuloso cuento del aviador francés, pues supongo (y espero) que todos habéis leído la obra de apenas 100 páginas cuando erais niños. Pues bien, este es el motivo de mi reflexión: yo lo leí hace pocos meses, y tengo veinticinco años y estudios superiores. Ya sé, ya sé. Es como vivir sin haber probado nunca el pan con tomate. Tuve la sensación realmente de estar leyendo al principio un cuento para niños. Pero a medida que el Principito narra su historia a través de los planetas, después de abandonar su asteroide B-612 y a su rosa la lectura se vuelve más intensa. No puedo ni imaginar lo que le costó al Principito abandonar su rosa. El viaje siguiente por todos los planetas para encontrarse al rey, al vanidoso, al borracho y a los otros personajes, nos hace ver de forma metafórica pero muy claramente como el mundo adulto es una jodida mierda si no tienes autocontrol y conciencia (entre otras). Las cosas importantes en la vida no son banalidades, como nos enseñan los personajes, sino que es algo más que está escondido dentro de nosotros mismos y que cuesta mucho sacar al exterior. Nos muestra de forma primaria la amistad y el amor, dos conceptos clave de la obra. Digo de forma primaria porque los conceptos están sujetos a la subjetividad del Principito, una mente de niño que es quien protagoniza su propia aventura.
Si recordáis, el pequeño Príncipe abandona su asteroide donde cuida que no crezcan baobabs, limpia los volcanes y luego cuida exclusivamente una rosa. Está todo el día encima de su rosa, la cuida, la mima, le habla, la protege, la alimenta,… en fin, la ama. Pero ella, no le corresponde. Sólo le agradece su buen trato, pero se muestra terca y quejosa, siempre reprochando y pidiendo más atenciones. El Principito, harto de su rosa a la que ama por encima todo, se ve obligado a abandonarla porque no es feliz haciendo lo que hace. Su vida es completa, sí, pero no es correspondido por el amor de su rosa, y por ello decide abandonarlo todo, cambiar su vida y marchar a otro rumbo. Ostras, ¿lo entendéis? Esto es aplicable a muchas cosas que hacemos (o no) en la vida. Y es un cuento para niños…
Si hubiera leído este libro de pequeño, seguramente no hubiera entendido la mitad de los conceptos que aparecen en este cuento. Después, al leerlo de más mayor, me hubiera acordado de aquello que leí, y los recuerdos de haber leído el libro me hubieran llevado a la infancia y a lo que pensé mientras leía. Y seguro que tendría otra sensación. Pero no es así. Lo he leído ahora, y sólo tengo la visión de “El Principito” en versión adulto. No sé qué hubierais preferido, pero yo prefiero la mía.
“Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo importante es invisible a los ojos”.
Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince
Idea original de l’article Jordi Ollé i Lopez
Article sota llicència Creative Commons.
Amb la col·laboració de Osties.com !
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