Carta abierta de un informático acerca de la corrupción
Fuente entornoconsultoria.blogspot.com
Hastiado, ésta es la palabra que define mi ánimo. Desde hace años y cada vez más veo como el nivel de corrupción en las empresas aumenta demoledoramente. Desde mi posición como informático y autónomo, tengo una visión privilegiada acerca de la información almacenada en el software de gestión empresarial.
¿De qué sirve hacer 1000 inspecciones para detectar que un autonómo se desgravó 100 euros de más en un trimestre, si con 10 inspecciones se encontrarían que grandes empresas tienen agujeros contables de 100.000 euros en un trimestre de una manera descarada y muy fácil de probar? Porque el autónomo no tiene medios para vengarse con denuncias ni ‘untarte’…
Estoy harto que las empresas (e incluso ayuntamientos), que para colmo son auditados, requieran, por poner un ejemplo de las decenas de tipologías de fraude que conozco, un sistema informático para introducir doble contabilidad, y nadie haga nada con lo fácil que es detectarlo. Multinacionales o empresas ‘de gran prestigio’, cuyo logo queda bonito en medio de la cosmopolita ciudad, y que nadie se atreve o no hay voluntad de inspeccionar simplemente por un hecho: que untan a diestro y siniestro y te pueden denunciar por ‘perjudicar su imagen de marca’.
Que me digan a mí cómo el jefe de inspectores que analizaba la empresa Núñez y Navarro le había comprado pisos a la promotora. Que me digan cómo es posible que después de años de denuncias anónimas al sr. Millet es ahora cuando le cogen, cuando ya ha disfrutado la vida a tope saqueando las arcas públicas y ahora ya es anciano. Personalmente no creo que estén esperando a que ‘se acumule su delito para que salga a cuenta ’, cuando sale a cuenta desde el primer mes, sino que simplemente ahora interesa por ciertas razones políticas y antes no.
Millones de euros defraudados en las altas esferas (personajes públicos, empresas privadas y administración pública). Es todo una maraña de intereses, para que luego nos suban los impuestos a los que menos tenemos, el IVA y se carguen el consumo, quiten la desgravación por primera vivienda, saqueen las herencias de las clases medias con el ‘impuesto de la muerte’, suba el IRPF, aumenten las multas de tráfico indiscriminadas (mientras pagamos las del sr. Benach que se pasea a 200 kmh para llegar a Barcelona desde Reus), aumenten las tasas municipales, se destruya el empleo ante la inacción de la clase política, aumenten las inspecciones a autónomos y no a las empresas que les obligan a facturar en lugar de pagar nóminas para ahorrarse la seguridad social y el despido, etc.
Este es un país de chiringuitos financieros, untados, chupópteros y demás fauna que necesita una regeneración social y moral en todos los estratos. Mientras tanto, veo cómo el círculo se estrecha y cada vez la gente arroja la toalla más pronto. En mi caso, seguiré luchando porque prefiero morir de pie que vivir arrodillado, mientras espero que me lleguen las costas judiciales y posible embargo de mi vivienda, después de una denuncia que interpuse contra IBM por incumplimiento de contrato, mientras el subcontratista (proveedor principal y cuya única estructura es la buhardilla de su domicilio particular y un teléfono) seguía cobrándoles por mis servicios sin que yo estuviere, e hinchando a comisiones ilegales al socio. Otra vez más, la maquinaria arrolladora legal de las multinacionales (dígase PWC, que también ayuda a los socios de IBM en sus pleitos familiares) destruye los derechos de los más pequeños, ante la impasividad de los sindicatos (que sólo ‘luchan’ para conseguir rebajas de 1 euros en el menú del comedor de empresa), administración pública (después de haber enviado cartas de denuncia de fraude fiscal con pruebas) cuando en EEUU esta compañía hace años que su división de consultoría es ilegal y le han prohibido tener contratos con la administración pública.
Sé que esta carta difícilmente se publicará en ningún medio, dado que también los medios forman parte de grupos de interés, pero al menos podré decir ‘yo lo intenté’…
En fin, tenemos el mundo que nos merecemos y habrá que esforzarse mucho por mejorarlo.
Fuente entornoconsultoria.blogspot.com
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